jueves, 14 de febrero de 2013

LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE VALENTÍN

-Me llamo Valentín y hoy nadie me ha felicitado - pensó Valentín.
Sin embargo en el buzón de su casa había un sobre de El Corte Inglés con un bonito estampado de corazones sin abrir y en el que, efectivamente, se le felicitaba por su santo, además desearle toda la suerte del mundo en el amor.
Valentín ni siquiera imaginaba que en las oficinas de El Corte Inglés trabajaba una tal Marisa que lamió el sobre estampado en corazones pensando en él. Que pasó la lengua lentamente por la pega de la solapa mientras fantaseaba con el tronco de su polla.
Abatido, Valentín se arremangó, cogió unos klinnex y se sentó frente al ordenador. Puso una página de vídeos porno cualquiera y comenzó martilleársela con fuerza.
-¿Qué le habrá parecido mi carta? - pensó Marisa cruzando los dedos y deseando que Valentín fuera capaz de ver el amor que, oculto bajo todo ese marketing de mierda, había en su carta...

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