NOTA: Porque uno nunca deja de innovar y las pequeñas tragedias se encuentran en cualquier momento. Aquí les paso una conversación íntima mediante whatsapp con un amigo.
La verdad es que no sé si a mi amigo le importará, pero bueno, el mal ya está hecho...
Chicodegoma: estas vacaciones he tenido una diarrea de huevos. La noche buena en la mutua... Hasta las 12 del dia siguiente.
Cigarro puro: Joder, por una diarrea? yo me tiré dos meses cagando agua y ni fui al medico. Que flojito eres.
Chicodegoma: si, pero es que me salía chunga.
Cigarro puro: jajaja... Que le pasaba a la caca?
Chicodegoma: chunga, ya te lo explicaré.
Cigarro puro: la diarrea siempre es chunga, tio. Nunca he visto una diarrea bonita. La diarrea da asco y huele a muerte.
Chicodegoma: tenía un poco de sangre, hostias. Joder...
Cigarro puro: Podría ser que fuera de alguna almorrana. Ayer mismo eché un pelín de sangre yo. Ya sabes, en navidad uno come mas de la cuenta y luego tu culo te pasa factura.
Chicodegoma: Si? pues diselo al puto medico que me metió el dedo en el culo.
Cigarro puro: jajajajjjjjajaj (mucha risa)
Chicodegoma: que sensación mas mala, you...
Cigarro puro: tiene que ser raro.
Chicodegoma: es como si entraran en tu casa en mitad de la noche a robar.
Cigarro puro: eso de que alguien que no eres tú te friegue el ano... Uf... Que mal rollo...
Chicodegoma: sientes que están dentro de ti.
Cigarro puro: jajajajajajajajaj (mucha risa).
Chicodegoma: y además no se lo pensó. Se puso los guantes y... Pum, para dentro...
Cigarro puro: Pero no sirvió de nada? Te violaron así sin más? Pum y pa'casa?
Chicodegoma: me metió el dedo para ver si tenía sangre.
Cigarro puro: y al final a que conclusión llegó el doctor?
Chicodegoma: al día siguiente me analizaron la mierda, no sabían que tenía y me dijeron que si seguía igual de aquí a 4-5 días volviera... No volví nunca más.
martes, 10 de enero de 2012
sábado, 31 de diciembre de 2011
UN DESEO PARA EL 2012
Nota pegada en un ascensor.
lunes, 26 de diciembre de 2011
MENSAJE NAVIDEÑO
Queridos ciudadanos y ciudadanas
del mundo… ¡No prueben esta mierda! Es mi deber advertirles que estas putas
patatas han sido fabricadas por el Anticristo. Las “Lays” no son como las
“Matutano”… Joder, no sé quien realizó el casting, pero habría que matarlo.
Habría que degollarlo en la plaza del pueblo… Habría que aplastarle las
pelotas. Machacar a esos tipos de la tele… Menudos desgraciados… Que manera de
engañar a las personas… ¿A dónde vamos a ir a parar?
Quizás tengan razón los mayas,
quizás este sea nuestro último año… Joder… Que chungo…
Ahora, pensando detenidamente en
todo este asunto de las patatas, me he dado cuenta que es muy triste pasar las
navidades solo… En medio de quien sabe donde… Escuchando a Albert Pla desde el
radiocasete del coche… Que triste… Hace un momento me vinieron a visitar una
familia de jabalíes pero ya se han ido… No sé… Tengo una botella de vino, una
bolsa de pan Bimbo y un kilo gambas buenas del LIDL… Soy buena gente, si
alguien me quiere acompañar le daré calor humano y algo de conversación. He
encendido una hoguera y estoy tirando las patatas “Lays” sabor “kebab” al
fuego… Las muy jodidas chisporrotean al quemarse… ¿De qué estarán hechas? Prenden
bien estas hijasdeputa… Incluso mejor que las de sabor “bravas”… sábado, 17 de diciembre de 2011
Mi almorrana
Nota: Nunca lo he dicho pero soy un gran amante de la poesia. Me pirra, joder. Asi que me gustaría dedicarle este bonito poema a mi tercer seguidor. Roswell, esta mierda es para ti. Espero que te guste... En fin, ahi va, ejem:
Como me pica mi almorrana
si cago dentro la palangana,
como me pica el ojete
si cago en el retrete.
Ay, mas quisiera yo cagar blando,
mas quisiera soltar liquido.
Pero mi mierda es rebelde
nada mas asomar el hocico.
Ay madre, que churro...
Ay madre, que rico...
La de sangre que echo cuando nace mi niño.
Es duro,
es intenso,
pero que alegría
cuando sale de dentro...
La luna brilla,
las nubes se levantan.
Pero medio metro de caca
en el retrete sigue clavada.
¡Cristales, lijas, truenos!
Mi culo es la caja de Pandora.
¡Rayos, centellas, fuego!
y aquí llevo metido, mas de una hora.
Mi vida,
mi sangre,
mi hermana,
joder,
mi almorrana...
Como me pica mi almorrana
si cago dentro la palangana,
como me pica el ojete
si cago en el retrete.
Ay, mas quisiera yo cagar blando,
mas quisiera soltar liquido.
Pero mi mierda es rebelde
nada mas asomar el hocico.
Ay madre, que churro...
Ay madre, que rico...
La de sangre que echo cuando nace mi niño.
Es duro,
es intenso,
pero que alegría
cuando sale de dentro...
La luna brilla,
las nubes se levantan.
Pero medio metro de caca
en el retrete sigue clavada.
¡Cristales, lijas, truenos!
Mi culo es la caja de Pandora.
¡Rayos, centellas, fuego!
y aquí llevo metido, mas de una hora.
Mi vida,
mi sangre,
mi hermana,
joder,
mi almorrana...
jueves, 17 de noviembre de 2011
PERMITIR QUE ALGUIEN SE TERMINE UNA PAJA
Dedicado a mi segundo seguidor, Sidhe (bueno, en realidad ya tenía pensado colgar esta mierda en el blog, pero como me he dado cuenta que tenía otro más, pues me he dicho, ¡venga! ¡Adelante!).
Poca broma, pues lo que les voy a
contar ocurrió de verdad. Tómenselo como un telefilm de sobre mesa de esos
malos que echan en Antena 3 a
la hora de comer, tómenselo como les “salte” de los huevos, pero lo que les
vengo a relatar es, ante todo, real. Como la vida misma. “Asín”. Antes de
empezar, os aviso que no mencionaré los nombres de los implicados para no herir
susceptibilidades… Esta gente tiene familia e hijos. Tienen una vida anónima.
Son peña que sacan los perros a mear al parque como cualquiera y que compran
las barras de pan en el badulaque de la esquina. Demasiado
tienen con lo suyo, pobres, así que no seré yo quien les vaya a joder aún más
exponiendo sus miserias en un blog de mierda.
Imaginen lo siguiente. Usted es
un camionero. Un tipo que pasa días, quizás semanas, fuera de casa. Un hombre
que está hasta la mismísima polla de hacer kilómetros. Un ser humano que lo
único que quiere es volver a casa con los suyos y tomarse una puta sopa
caliente, colocarse sus zapatillas y cagar en su water de toda la vida, ya
saben cosas de ese estilo. Pues bien, imagínense que tienen que ir a un lugar,
la hostia de lejos, y tienen que descargar el material que llevan en lo alto
del trailer. Ya tienen prácticamente la faena cumplida y lo último que les
queda es que les firmen el maldito albarán. “Una firmita y a casa”, piensas.
Pero joder, cuando entras en la oficina te encuentras con un gigante calvo de
dos metros de altura que se parece al Slothy de los Goonies. La cosa ya de por
si es bastante inquietante, pero para enredar más la cosa te percatas que el
gigante se está haciendo una paja. Se la está machacando, ¿vale? Hostia, cuando
te das cuenta que tiene la polla en la mano te llevas un corte de tres pares de
cojones y entonces, un poco tímido, te das la vuelta. Le dices: “uy,
perdón”, bien flojito. Eres un tío noble y educado, y aquella situación esta resultando
tan embarazosa para él como para ti.
Hasta ahí bien. Estas cosas le
pueden pasar a cualquiera. ¿Quién no ha pillado nunca a nadie masturbándose? Así
que intentas borrar esa imagen de tu cabeza. Quieres que ese momento se esfume
lo más rápido posible y olvidarlo para siempre. Pero los segundos pasan y
Slothy no parece levantarse de su sitio para firmarte el albarán de una vez.
Algo, no sabes que, está ocurriendo a tus espaldas pero no te atreves a
girarte. No quieres volver la vista atrás. Miras tu reloj mientras no paras de
escuchar “flap, flap, flap…”. Y así pasan uno, dos, tres minutos… “Flap, flap,
flap…”. Cuatro minutos… Aquello se está convirtiendo en un infierno, así que
con todos los músculos del cuerpo engarrotados decides hacer algo al respecto,
por lo tanto le dices, “bueno, ¿me puedes firmar el albarán, por favor?”. Entonces,
coño… El tío, el gigante calvo, te dice: “espera que termine, que ya me queda
poco”. Una vez dicho esto no sabes que hacer. Lo más lógico hubiera sido
reventarle la pantalla del ordenador en la cabeza, pero echas de menos a tu
mujer, quieres volver a verla lo antes posible y cualquier incidente puede
alargar aún más esa espera… Así que optas por quedarte inmóvil. De espaldas a
Slothy. Piensas “que se corra de una maldita vez, que se corra de una maldita
vez, que se corra de una maldita vez…”. Ese es tu mantra. “Que se corra de una maldita
vez”. Y así pasan un par de minutos más que se te hacen igual de eternos que
los anteriores.
Finalmente el gigante se levanta
y se pone frente a ti. Te mira a los ojos con una amplia sonrisa y te firma el
albarán. En ese momento no puedes evitar buscar en sus manos cualquier resto de
esperma, pero Slothy tiene las manos completamente limpias. No hay resto de
semen por ningún lado. Entonces te preguntas donde demonios se habrá limpiado.
Incluso sientes la necesidad de preguntárselo, pero lo desestimas. Quieres
terminar con esa pesadilla de una vez por todas. Huir de allí. Montarte en tu
camión y volver con los tuyos.
Pero entonces, sin venir a
cuento, el tipo te tiende la
mano. Aquello es una dura prueba a la que te quiere someter,
no hay duda. Después de haberse masturbado, Slothy te ofrece su mano. Quiere
sellar ese momento para la
eternidad. Que no haya cabos sueltos. Quiere que el combate
que se ha librado en esa oficina tenga un final. Te está diciendo con la mirada
que tienes que terminar con eso como Dios manda, ¡que seas valiente! Con la
mirada te desafía y te dice, “gánate el poder volver a casa, hijodeputa”. Así
que, ¡que cojones! le das la mano a ese enorme calvo onanista y sales por la
puerta.
Cuando llegas a casa abrazas a tu
mujer con lágrimas en los ojos. Ella te mira sorprendida… No sabe por lo que
has tenido que pasar para conseguir la semanada. Para
llevar algo de pan a tu hogar. Esas cosas sólo te las guardas para ti. Tu
esposa no tiene porque sufrir. Debes hacerla lo más feliz posible y no
complicarle la vida con tus miserias. La besas y cenas con ella mientras miras
el “Salvame Deluxe” en el televisor del comedor. Si… Aprovechas cada minuto de
mierda junto a tu familia porque sabes que dentro de poco tienes que volver a
salir a la carretera y eso es muy duro. Jodidamente duro.
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lunes, 7 de noviembre de 2011
JALOGÜÍN (Aka. Halloween)
(Nota: antes de empezar, sé que hoy no es "Halloween"... Este escrito debería haber aparecido en el blog el día 31 de octubre, pero como soy un sucio perro no ha salido hasta hoy).
Que Halloween es una auténtica
gilipollez, lo sabe hasta mi sobrino de dos meses. ¿Quién en su
sano juicio se pone, a día de hoy, a pedir chocolatinas de puerta en
puerta y dice eso de “truco o trato”? A ver quien es el valiente
que dice: “o me das un caramelo o te reviento un par de huevos
podridos en la puerta de tu casa”. Nadie. Bueno nadie, nadie…
Siempre hay algún estúpido sin miedo que se la juega. Que se dice:
“a tomar por culo”. “Yo soy más que nadie”. “A mi no me va
a pasar nada”.
Joder, ese tío es Fermín. El tonto de
mi pueblo.
El tío se pone un chubasquero, ¿vale?
Pero no porque llueva, sino para caracterizarse. Fermín, en
Halloween se hace pasar por el “hombre del saco”. Así que se
pone un chubasquero y coge un puto saco y lo lleva a cuestas por todo
el barrio. Tendrían que verlo. Menudo idiota.
Idiota rematado, señores.
“Truco o trato”, dice.
-Fermín, ¡cómeme la polla! – le
gritan.
La cosa tendría más sentido si
viviera en un barrio de pijos, rollo Pedralbes, alguna zona de esa
con gente de perras. Gente que se ha yanquizado y que gusta de
todas estas paparruchas americanas que no saben que mierda
significan. Allí podría colar… Pero Fermín vive en mi barrio y
en mi barrio la gente escribe Halloween tal que así: “Jalogüin”.
Es decir, Fermín, hijo, déjalo joder. No seas tonto, macho. Pero el
tío ni caso. El tío en su mundo. Diciéndole a toda la gente que es
el jodido hombre del saco y que se va a llevar a tu hija si no le das
un puto caramelo. Y todo eso porque vio la película aquella de John
Carpenter en la que un loco, un subnormal, un tonto, ¡el tonto del
pueblo!, se ponía una máscara, se hacía pasar por el hombre del
saco y liquidaba a adolescentes.
El tonto de Fermín se piensa que por
ponerse una puta capucha todo el mundo le va a respetar. Se pasa todo
el año esperando a que llegue Halloween para ello. Para conseguir el
respeto que no consigue en su día a día y lo único que hace es
joder aún más su imagen de tonto del pueblo.
A mi me da mucha pena el pobre, así
que el año pasado intenté echarle una mano y le dije que probase en
otro pueblo, en algún otro lugar donde nadie le conociese, es decir,
que se fuera a otra parte, le dije que se largase de nuestro barrio
porque allí jamás iba a ser respetado.
Eso fue el año pasado, ¿de acuerdo? Y
el tío me hizo caso, ¿vale? y entonces no volví a saber nada de Fermín
hasta hoy. Hoy Fermín, ha vuelto y ya no lleva chubasquero. Lleva
una corbata y un traje. Ahora dice que es un abogado de prestigio y
que ha vuelto al barrio sólo para restregárnoslo en la puta cara.
El tío daba el pego. Así arreglado,
con su raya “pa’l lao”. Muy bien plantado y su colonia
“Chispas”. Joder, Fermín había dado un giro de 180 grados a su
vida y yo me he alegrado muchísimo por ello. Por un momento he
llegado a pensar que Fermín había cambiado y que por fin había
cogido las riendas de su vida y se había convertido en un hombre de
provecho.
Pero que va… para mi sorpresa,
después de unas horas me lo he vuelto a encontrar y esta vez estaba
llorando detrás de un container de esos amarillos donde se tira el
plástico. El tío estaba deshecho. Decía que todo aquello era una
falsa. Que seguía sin ser respetado y que jamás lo sería. Que
había sido una estupidez “disfrazarse” de abogado (y más en un
pueblo donde no se utilizan estas cosas. En mi barrio sólo existe la
ley del más fuerte o en su defecto “del que la tiene más
grande”). Fermín me confesó que se había tirado un año entero
vagando por los bosques, comiendo de lo que le daba la naturaleza,
defecando en los ríos y limpiándose el ojete con piedras, para
meditar y encontrar un plan perfecto. Quería intentar volver a su
hogar por la puerta grande. Inventarse una nueva vida. Dejar de lado
el mote del “tonto del pueblo”.
A grandes rasgos parecía un plan
infalible: se largaba durante un año y volvía en Halloween como si
fuera un hombre respetable. Ya no llevaría aquel ridículo
chubasquero ni aquel andrajoso saco. Ya no sería el hombre del saco,
sería un puto abogado. Pero no uno cualquiera, sería el “abogado
del diablo”. El muy iluso pretendía que la gente, al verle pasear
por las calles, todo respetable y estirado, le dieran chocolatinas o
caramelos, o que, en su defecto, la gente le dejase sus hijas. Ya no
haría falta, según Fermín, que cayera en la estupidez del “truco
o trato”. Ya no era necesario, ¿lo entienden? Aquello lo había
visto en una serie de aquellas rollo Ally McBeal (o como se llame esa
delgaducha bulímica). Ahora sería un tipo respetable e iba a
conseguir lo que tanto ansiaba… Chocolatinas y/o chochitos.
Pero hoy Fermín ha aprendido una dura
lección: uno puede engañar a los demás, pero no se puede engañar
a si mismo. Entonces le he dicho: “joder, Fermín, antes eras
tonto, pero molabas” (tampoco sabía que cojones decirle, ¿saben?).
Entonces me ha mirado a los ojos y lo ha entendió todo. El tío ha
cogido y ha tirado a la basura (en el container del plástico) aquel
traje del Zara que se compró en las rebajas y se ha vuelto a poner
su eterno chubasquero, y entonces, gritando más feliz que nunca, ha corrido de
casa en casa diciendo aquello de: “truco o trato”.
Si, Fermín sigue igual de gilipollas
que antes y la gente sigue riéndose de él, pero ahora Fermín es un
tonto respetado. Y es que no hay mayor gloria para un hombre que ser
uno mismo y Fermín lo ha conseguido. Se ha encontrado a si mismo y,
lo más importante, se siente cómodo así.
Aunque le tiren piedras y nadie le
quiera prestar a sus hijas, Fermín, hoy, “Jalogüin”, es el
hombre más feliz del mundo. Como le envidio.
Todos los tontos tienen suerte.
domingo, 23 de octubre de 2011
EL TRÍO CALAVERA
Joder, siempre con retraso, siempre con retraso. A ver, ETA ha anunciado el cese definitivo de las armas, ¿no? Eso dicen, ¿no? Lo ha
comunicado la banda terrorista a través del típico video en el que salen tres
encapuchaos con boina vestidos de negro. El video es más bien simplón. Una sola
toma de mierda y los tres tíos ahí sentados soltando el discurso. Bueno,
perdón, el que habla es el del medio. Que es el que lleva la voz cantante
aunque no cante (aunque por el timbre de voz uno diría que el tío es capaz de
entonar un buen “sácame el güiqui Cheli”). Los otros dos hacen de refuerzo
moral, como diciendo “venga, que tú puedes”. Pero lo más cojonudo del video no
es que que digan eso de que la violencia en España haya terminado, que va. Lo
impresionante es la soberbia coreografía que muestran estos tres tipos que, desde
hoy, les voy a llamar el “trío calavera”. Déjense ustedes de paparruchas y
vayan al final del video. Fíjense en como los tres fistros estos levantan el
brazo y el del medio, el que lleva la voz cantante, lo mueve con energía. (Minuto: 2:22). Como
si se le hubiera engarrotado el hombro después de haberse cascado tres pajas
seguidas. Pero es que, joder, luego los tres encapuchados bajan el brazo a la
misma vez y, lo más importante, a la misma velocidad. Esto lleva, seguramente,
un curro de la hostia.
Horas y horas de ensayos, así que tómenselo en serio, coño.
Que esto no es una tontería cualquiera, que detrás de esa toma de mierda hay
muchas horas de dedicación.
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